CONCHA

Oscar Concha

Concepción, 1964

Artista visual egresado de Diseño Gráfico DUOC-UC. Desde los 90 a desarrollado una sistemática producción en el campo de las artes visuales. Actualmente es director de CASAPOLI/RESIDENCIAS editor de la edición de artes visuales ANIMITA PAPEL y del COLECTIVO MÓVIL, proyectos en los cuales se potencia la colaboración y el establecimiento de redes para el arte contemporáneo local. Durante los últimos 10 años su producción individual está orientada a la investigación que involucra problemáticas urbanas y de identidad. A realizados exposiciones, presentaciones y residencias en: Argentina, Perú, México, Estados Unidos, Suiza y Bélgica. Vive y trabaja desde Concepción, Chile.

Fragmento y Memoria.

La ciudad es hoy una pregunta abierta en relación a sus valores y prácticas. El patrimonio, en este sentido es parte integral de dichas interrogaciones. Aparentemente sostenido a través de un debate donde las “fachadas” de las edificaciones resultan ser la única identidad de eso que llamamos patrimonio urbano.
Chile es un país que por naturaleza se ha construido social y culturalmente producto de diferentes crisis que han provocado cambios constantes en su morfología. La ciudad de Concepción (VIII región del Bío Bío), si marcamos un hito histórico, han sido parte de dichas transformaciones desde 1939. Éstas, fundamentalmente, son producto de lo que han marcado su historia reciente en relación al último terremoto del 27 de febrero de 2010. Lo que ha dejado dicha huella geológica en la ciudad no se puede medir a simple vista al observar actualmente su fisionomía. ¿A qué nos referimos con esto? Cambios que no pasan directamente por las demoliciones de inmuebles con carácter patrimonial o que ostentan algún valor arquitectónico, sino del espacio que abrió

un movimiento de 8.8 en la escala de Richter hacia esa nueva ciudad “moderna” y vanguardista”, slogans de un mercado inmobiliario que ha puesto más tensión en el espacio urbano penquista que el de aquella madrugada de hace cuatro años atrás.
Entonces, la obra propuesta por Oscar Concha es parte de una interrogante donde el fragmento y la memoria son ejes articuladores entre artes visuales y patrimonio cultural. No con una afán de revival historicista de la arquitectura moderna, sino más bien por lo que ese patrimonio urbano nos puede legar y dar como respuesta a los cambios que sufre nuestra ciudad contemporánea. Por lo tanto, la voluntad de constituir lugares habitacionales de carácter colectivo serían ejemplos de momentos cargados de una ideología social que para hoy quedarían solo en un recuerdo utópico. El fragmento y la memoria se expresan de manera concreta y honesta a través de los inmuebles “Edificio de Tribunales” (1961) y “Remodelación Paicaví” (1965).
Fragmento que alude de una forma de vivir en ciudad del pasado reciente. Memoria como agente catalizador de ese pasado que sigue reconstruyéndose en el habitante de Concepción. Por ésta razón, el patrimonio arquitectónico de dichos inmuebles no parten desde un valor monumental sino más bien desde la pequeña observación como parte de un todo, fragmento. Y que éste forma parte de una memoria colectiva.
En suma, la mirada que se puede tener desde las Artes Visuales a dos claros ejemplos de patrimonio arquitectónico moderno de la ciudad de Concepción nos hace preguntar sobre el valor de los elementos urbanos que transcienden más allá de la vorágine de la especulación inmobiliaria. Fragmento y Memoria partes de cómo queremos repensar la ciudad. Ya no desde los valores que aluden a categorías que van quedando obsoletos (monumentos) sino a lo que como habitantes encontramos al recorrer lugares de vivir.

Javier Ramírez Hinrichsen, Historiador del Arte.

Obras